El-Fracaso-No-Es-el-Final

18 de Junio 2017

El Fracaso No Es el Final

Escrito por Abby Rodriguez

       El fracaso es una palabra negativa la cual tememos oír o pronunciar, la connotación de esta palabra trae miedo, tristeza, derrota e incluso depresión. Cuando una acción o un evento se identifican como un fracaso se concluye que no hay ninguna esperanza para transformarlo en un logro o victoria. ¿Qué es el fracaso? ¿Cómo se define? El fracaso es un sustantivo que se define como: 1.Falta de éxito.  2. La omisión de una acción esperada o requerida. Esta es la manera de cómo el mundo percibe el fracaso.  La mayoría de las veces el fracaso es visto como el final de un sueño, un anhelo, o una meta.  Un famoso actor quien ha filmado muchas películas dijo en una ocasión: “Siempre pasarás el fracaso en tu camino al éxito.” -Mickey Rooney.

La Biblia tiene mucho para enseñarnos sobre el fracaso en nuestras vidas ya que da ejemplos de gente común como nosotros que fallaron y se sintieron fracasados.  Hay una persona en especial que pienso que sintió el dolor de la derrota, el apóstol Pedro. En ese oscuro día en que Jesús fue aprehendido y llevado ante Pilato, él vio lo que dijo muy valientemente convertirse en mentiras y derrota.  Jesús le había dicho a Pedro que él lo negaría 3 veces antes de que el gallo cantara y Pedro dijo: ¡que él nunca haría eso! De manera que cuando él dijo a la multitud que no conocía a Jesús se vio como un fracaso después de la tercera negación y al oír el gallo cantar. A menudo he pensado y reflexionado de cuan miserable se ha de haber sentido Pedro al darse cuenta que había fallado en guardar la promesa de nunca abandonar a Jesús. Allí estaba el entre la multitud proclamando que no conocía a Jesús. ¡Qué fracaso! En el libro de Mateo, capítulo 26, versículo 75,  Pedro recordó las palabras de Jesús: “Antes  de que el gallo cante, me negarás tres veces”.  Pedro se alejó de la multitud y lloró amargamente. Esto es lo que pasa cuando nos enfrentarnos a la realidad de nuestros fracasos. Clamamos con desesperación y tristeza extrema sintiéndonos desalentados.  Quizá no sabemos a quién acudir o que hacer para recibir consuelo.

Dios nos ha dado el ejemplo de Pedro para que lo sigamos cada vez que nos encontremos en una situación similar. Pedro fue a buscar a los otros discípulos, lo encontramos con ellos cuando María Magdalena, Juana, y María – la madre de Jacobo, fueron a darles la noticia de la resurrección de Jesús. Pedro supo a donde ir para ser consolado, amado, comprendido y perdonado, él fue a quienes habían recibido perdón y esperanza. Pedro fue el primero en levantarse y correr a la tumba porque él tenía esperanza y sabía que sus fracasos fueron una lección en su camino al éxito. Si Jesús realmente había resucitado de entre los muertos  entonces él estaba seguro que aún había esperanza para él.

Pedro se convirtió en un discípulo muy eficaz para el Señor al predicar las Buenas Nuevas a todas las naciones en el día de Pentecostés. El compartió valientemente y con gran seguridad acerca de la esperanza que Dios da a través del amor de Jesucristo.

Te invito a tomar tu fracaso (s) y entregarlo (s) a Dios para que el los transforme en victorias para su reino. Es durante este tiempo(s) que vemos más claramente el poder de Dios obrando y cambiando los pensamientos y hábitos que muchas veces nos impiden ser fieles a él, o que impiden que nuestro carácter sea moldeado para ser las personas que él quiere que seamos. Recordemos lo que Pedro escribió en 1 Pedro 1:6-7,  “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas. Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”.  En Cristo hay esperanza aun después del fracaso.