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11 de Junio 2017

EL LEGADO DE UN PADRE

Por María Inés Salazar

¿Has pensado alguna vez en qué les vas a dejar a tus hijos cuando mueras?

Generalmente pensamos en dejarles una buena educación o algunos bienes materiales, lo cual está muy bien; Pero estas cosas con el tiempo van perdiendo valor.  Dejarles el legado de la fe en Cristo es la herencia más valiosa que podemos dejar a nuestros hijos.

Deuteronomio 4:9 Nos dice: “Por tanto, guárdate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos y a los hijos de tus hijos”.

Este pasaje nos manda guardar fielmente los principios bíblicos, y enseñarlos a las generaciones que vienen tras nosotros.

Cada día debemos vivir de una forma que inspire a nuestros hijos a creer y a buscar a Dios con todo su corazón. Que Dios se convierta en lo más importante para sus vidas.

No esperes solamente a que tus hijos aprendan de Dios en la iglesia. Traspásales tu fe como el mejor legado.

La mejor forma de traspasar esta enseñanza a nuestros hijos es a través de nuestro ejemplo. Ellos podrán recordar todo lo que les dijimos pero aprenderán más  de nuestras actitudes. Como padres tenemos una gran responsabilidad y somos la figura de autoridad más importante en las vidas de nuestros hijos y por ende la mayor influencia sobre sus vidas.

Un hombre llamado Clarence Cleveland, hablando de su padre, dijo: Él nunca me dijo como vivir… Él vivió y solo me dejó ver como lo hacía.

Asegúrate que tus hijos conozcan la importancia de conocer quien es Dios realmente y que sus vidas honren a Dios. Esto producirá un impacto en sus vidas aun hasta la eternidad.

No te afanes en enseñarles a tus hijos a ser buenos cristianos, sino vívelo tú mismo, ellos te están mirando todo el tiempo y aprenderán de ti.