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Hay Paz en Medio de la Tormenta

Escrito por Gloria Valenciano

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Isaías 41:10 RVR 1960

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Juan 16:33 RVR 1960

Cada día al encender el televisor o la radio escuchamos o vemos noticias de nuestro mundo que no son agradables.  Escuchamos noticias de inundaciones, incendios, huracanes, terremotos, amenazas de guerras, atentados terroristas, etc.  Vivimos en un mundo que cada día está decayendo.  Esto sucede en el mundo exterior, pero en nuestra casa también pasamos por tormentas que en ocasiones pareciera que no terminaran nunca.  Nuestra propia tormenta llega y arrasa con nuestra estabilidad emocional, económica y en ocasiones también con nuestra estabilidad espiritual.

Cuando escuchamos de las tormentas que se avecinan nos empezamos a preparar.  Colectamos comida, agua, botiquín de primeros auxilios etc.  En otras ocasiones evacuamos con tiempo para sobrellevar las tormentas, así mismo podemos prepararnos para las tormentas que llegan a nuestras vidas.  Hay que estar conscientes que Dios tiene el control de todo.  Las tormentas llegaran y nosotros podemos estar en paz, Isaías 41:10 nos dice que Dios no nos abandonara; Él nos dará fuerza y nos sustentará con la diestra de su justicia. Juan 16:33 nos dice que Él ya ha vencido al mundo y podemos tener paz en el.  Dios no nos dijo que viviríamos en un lecho de rosas; nos dijo que tendríamos aflicciones, sin embargo, también nos recordó que debemos confiar en Él.

Recordemos la historia bíblica de Lucas 8:22-25

Cuando Jesús y sus discípulos atravesaban el mar de Galilea una fuerte tormenta se levantó, los discípulos estaban asustados sin saber qué hacer.  En algún lugar de la embarcación se encontraba Jesús durmiendo, imagino que estaba tranquilamente durmiendo. Los discípulos fueron a él y le despertaron para decirle de la fuerte tormenta.  Levantándose Jesús calmó la tormenta, hablo al viento y a la mar y estos obedecieron.  Jesús les hizo una pregunta a los discípulos, ¿dónde está nuestra fe?  Lo mismo nos pregunta a nosotros cuando al igual que los discípulos vamos a él atemorizados.  Él está allí para darnos la calma que necesitamos.

Podemos tener paz durante los tiempos difíciles que pasamos.  Él tiene el control de todo lo que nos pasa. Si tan solo confiamos en Cristo como lo hacemos cuando nuestra vida se encuentra tranquila, tendremos paz; si confiamos en Jesús él cesará las tormentas de nuestras vidas.  Debemos confiar que él ya venció al mundo, y nos dará la paz que solo él puede dar; esa paz que sobrepasa todo entendimiento.

Aunque en algún momento sentiremos angustia, dolor, decepción, y rechazo; también es posible tener y sentir una paz que sobreabunda en nuestras vidas.