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26 de Marzo 2017

JESÚS, EL BUEN PASTOR

Juan 10:11

Por Sandra Dubón Cisneros

La Biblia presenta varias figuras acerca de Cristo. Habla de Él como el camino, la verdad, el agua viva, el Cordero de Dios. Considero que todos estos títulos reflejan el valor de su obra y su persona. Otro título que el escritor del evangelio de Juan le da es “El Buen Pastor”.

Los Profetas en el Antiguo Testamento anunciaron la llegada del Buen Pastor, el Mesías, el que guiaría y cuidaría amorosamente a su rebaño. Este pastor seria único (Ezequiel 34:23). Su trabajo consistiría en buscar a la oveja perdida, vendaría sus heridas y curaría a la oveja enferma (Ezequiel 34:16).

Jesús tomó su misión y la declaró cuando dijo que Él es el camino al Padre (Juan 14:6) y como tal, tenemos entrada por la fe a esa gracia en la cual estamos firmes (Romanos 5:2). Por medio de Él tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre (Efesios 2:18) y fuera de Él no hay otro.

Notemos como enfáticamente Jesús dice: “Yo soy el buen pastor” (Juan 10:11). Seis características que un buen pastor debe tener:

 

  • Como buen pastor, Él brinda cariño y ternura a sus ovejas (Isaías 40:11).
  • CONOCER. Él las llama por su nombre. Esto nos pone en posición de que somos únicos para Él. No solo él conoce las ovejas, sino que ellas también le conocen y le siguen (Juan 10:3, 14, 27).
  • Como buen pastor se asegura que sus ovejas tengan una buena nutrición, buen pasto, agua fresca.
  • Como buen pastor vigila atentamente para que ningún lobo feroz atiente contra la seguridad de sus ovejas.
  • MORIR (Juan 10:11). Como buen pastor Jesus estuvo dispuesto a caminar por la vía dolorosa hacia el calvario, para morir por nuestros pecados y darnos salvación.
  • Toda persona que ha reconocido a Jesús como su pastor, tiene la garantía que nada ni nadie le arrebatara de su mano (Juan 10:28-29).

Permítame preguntarle, ¿Es Jesús el pastor de su vida? Si no lo es, le invito a que le reconozca como su pastor ahora mismo haciendo la siguiente oración:
“Señor Jesús, no encuentro palabras que expresen mi gratitud por el infinito amor que me has mostrado al entregar tu vida por la mía, como el buen Pastor que da su vida por las ovejas. Anhelo corresponderte de la única manera posible: Entregándote mi vida y mi corazón para que reines en el para siempre. Amén”.

¡Le felicito! Usted ha hecho la mejor decisión de su vida. Ahora, conéctese con una iglesia local y permita que el pastor de esa iglesia le ayude en su crecimiento espiritual.