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9 de Abril 2017

La Deuda Pagada

Juan 3:16

Por Karem Burguette

Cuando pienso en este título no puedo dejar de recordar una historia que mi esposo ha compartido conmigo, de cuando él estaba estudiando en el seminario y las colegiaturas se convertían en una prueba de fe cada semestre pensando en cómo sería que Dios supliría. Sin embargo cada fecha cuando el pago tenía que realizarse Dios proveía una y otra vez y fue así que llegó a su último semestre. Fue en su último semestre cuando recibió una llamada de la oficina escolar a donde acudió debido a que necesitaba saber el balance final…  el resultado fue que por una donación anónima su DEUDA con la escuela estaba saldada y además hasta le regresaron efectivo porque había dinero de más en su cuenta. WOW!  Eso solo podía ser el amor y provisión de Dios manifestándose en la vida de mi esposo una vez más, mismos que permanecen hasta el día de hoy.

Todos nosotros hemos pasado por una situación donde debemos algo (dinero en la mayoría de las veces) y el sentimiento de pesadez, preocupación e incertidumbre nos desgasta y afecta tanto nuestro estado de ánimo así como la salud, pero puedo decir con certeza que DIOS siempre provee algo o alguien para saldar dicha deuda. Sin embargo existe una deuda mayor de la que nadie se excluye, la cual pocas veces nos hemos puesto a pensar que tenemos y es aquella que fue saldada por Jesucristo al morir en la cruz por nuestra redención. Si, teníamos una deuda que nos mandaría al sufrimiento eterno, pero el amor de Dios por nosotros es tan grande que como dice en Juan 3:16 mandó a su hijo unigénito a morir en amor por nosotros y limpiarnos de nuestros pecados. Sacrificio suficiente para darnos una vida eterna en el cielo y además una vida abundante aquí en la tierra.

Es difícil creer que aun sabiéndolo muchas veces no valoramos la deuda que nos ha sido perdonada y menos aún el precio por el cual fue pagada… la sangre de nuestro Señor Jesucristo (1 Juan 1:7) que es más que suficiente para redimir a todo pecador.

No hay pecado tan grande o pequeño que Dios no haya perdonado ya (porque Dios no clasifica el pecado, eso lo hacemos nosotros los humanos para sentirnos menos culpables al pecar) por lo tanto vivamos a la luz de esa verdad y en agradecimiento por esa DEUDA PAGADA que gozamos hoy.

El sacrificio de Jesús en la cruz saldó nuestra deuda (Romanos 6:23). Debido a su sacrificio en la cruz hemos sido liberados de la muerte y castigo eterno. No hay nada que podamos hacer para merecerlo, ni nada que podamos hacer para perderlo, pero, sí hay algo que podemos hacer para que ese sacrificio no haya sido en vano. ¿Estas dispuesta o crees que no vale la pena?