Me-Amas

12 de Marzo 2017

¿Me Amas?

Juan 21:15-17)

Por Imelda Cantú

“Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.

  • Lo primero que sobresale en este pasaje es que Dios conoce nuestro corazón.

Es evidente que Dios conoce los pensamientos del hombre y de él nadie puede esconderse.  Sin embargo, aun conociendo el corazón, Jesús tomó tiempo para conversar con Pedro, su discípulo. El Señor sabe cuando nuestro corazón no está correcto, cuando no es sincero, cuando hay pensamientos ocultos y actitudes que no le agradan. Aun así él sigue hablando a sus hijos tal como lo hizo con Pedro, dando oportunidad a toda persona a dar un vistazo profundo a su corazón; lugar donde se sientan los pensamientos e intenciones del alma.

  • La segunda cosa que sobresale en este pasaje es la frase “¿Me amas?” Esta es una pregunta que requiere una respuesta. No olvidemos que este diálogo que Dios tuvo con Pedro, también lo tiene con usted y conmigo; un diálogo en el que nuevamente nos hace la misma pregunta “¿Me amas?”.

Si verdaderamente amamos a Dios, ¿qué estamos dispuestos a hacer por él? Cuando se ama a una persona, ese amor se demuestra con hechos y acciones. Dios nos hace un llamado a amarle por sobre todas las cosas y como consecuencia de ese amor, amar a nuestro prójimo, a los hermanos de la fe y a todos aquellos que necesitan ser alcanzados a través del amor de Dios. No olvidemos que debemos mostrar nuestro amor incondicionalmente y con paciencia, alimentando espiritualmente a aquellas personas que necesiten ser fortalecidas mediante la palabra de Dios y las oraciones. Algunas veces también es necesario alimentarlas físicamente lo cual requiere dar un paso fuera de nuestra zona de confort, para así llenar las necesidades físicas de aquellos que necesiten. En este proceso se nos presenta una gran oportunidad para encaminar a las persona en el camino de Dios. Es aquí entonces, cuando verdaderamente somos obedientes en “amar a Dios” mediante el apacentar a sus corderos que necesitan de nuestra ayuda.

Si Jesús estuviera delante de usted en este momento, él le haría la misma pregunta “¿Me amas? ¿Cuál sería su respuesta? ¿En qué forma le mostraría que le ama?