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19 de Marzo 2017

No se turbe vuestro corazón

Juan 14:1

Por Sandra Dubón Cisneros

El transitar de la vida es como un zigzag, nunca es una línea directa, quizá esto es lo que hace que la vida sea toda una escuela de aprendizaje.

En una de las tantas veces que Jesús dialogaba con sus discípulos les dijo: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí” (Juan 14:1).

Pongamos atención a la frase “TURBAR” la cual viene del latín turbare que significa:

  • Alterar: Alterar o perturbar el orden o estado natural de las cosas.
  • Impedir: Impedir el desarrollo normal de las cosas
  • Poner: Poner en un estado de agitación emocional, lo cual tiene la tendencia de alterar el ánimo, perturbar el alma.

¿Cuál es la meta de tal perturbación? Ella tiene como propósito alterar los nervios, causar ansiedad, intranquilidad, e inseguridad. Afecta todo el estado de ánimo y emocional de la persona. Los discípulos estaban atravesando por un momento de turbación y Jesús toma el tiempo para afirmar sus corazones.

¿Qué de nosotros? ¿Qué tipo de vida estamos viviendo? ¿Cómo estamos enfrentando el presente y el futuro? He aquí algunos factores que son clave para no tener temor del mañana o de las incertidumbres que la vida pudiera presentar.

  • Primeramente, obedezcamos la orden de Jesús. Él dijo: “No se turbe vuestro corazón”. Esta orden conlleva un mensaje de consuelo. Este mensaje que Jesús nos da, es el mismo mensaje que el padre comunica al hijo cuando lo ve perturbado o afligido. Ante estas palabras de consuelo, el hijo toma valentía y deja de preocuparse porque ha optado por obedecer la orden de su padre.
  • En segundo lugar, necesitamos creerle a Jesús. Él les dijo: “Creéis en Dios”, entonces, “crean también en mí”. Para creer se necesita la FE. La fe es la que sostiene a los hijos de Dios a través de la vida, a pesar de los zig zags por donde nos encontremos caminando.
  • En tercer lugar, apoyémonos en la promesa de la eternidad (Juan 14:2). No olvidemos que esta vida terrenal es temporal y que hay una eternidad que nos espera.
  • En cuarto lugar, preparémonos para su segunda venida, porque Jesús regresará. Jesús dijo: “Volveré otra vez” (Juan 14:3). Esta promesa cambia absolutamente todas las circunstancias adversas de la vida.

Basado a esta promesa, yo personalmente he decidido vivir mis días con la esperanza de una eternidad que me espera. Le invito a que usted también haga lo mismo. Le aseguro que al hacerlo su corazón descansará en Dios y podrá sonreírle a la vida por encima de los zig zags.