Su-Amor-me-Salvó

16 de Abril 2017

Su Amor me Salvó

Por Imelda Cantú

Juan 3:16

Nunca termino de pensar en lo impresionante que es el amor de Dios y hasta increíble en que siendo un Dios tan grande y poderoso se acuerde de nosotros siendo tan pecadores. Aun así, su amor nos alcanzó y nos brindó su salvación mediante su hijo Jesucristo.

Lo inmenso del amor de Dios es que no ve color, raza, género, ni ninguna cosa externa. Cuando pienso en su amor me emociona pensar en que todo lo que Dios tuvo que hacer por mí, a tal grado que no escatimó ni a su propio hijo, para que yo un vil pecador tuviera esperanza de vida eterna. Esto no solo es un privilegio realmente inmerecido sino también es una gran responsabilidad, porque en medio de tanto pecado “Jesús tomó mi lugar” y murió por mí.

La Biblia dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Este es un pasaje muy citado por las personas. Lo conocemos muy bien y hasta lo hemos memorizado, sin embargo, muchos no le dan la importancia que este pasaje tiene, éste mensaje claramente pone en manifiesto el amor inmenso de Dios para salvar.

Muchas personas caminan por la vida preguntándose: ¿Existe Dios? Si existe, ¿Dónde está? ¿Porque no hace algo para parar las guerras, las muertes, enfermedades y tanta maldad? Para dar respuesta a estas preguntas y muchas otras más, en pocas palabras esta es la respuesta: “Él ya lo hizo todo.” Dios dio a su hijo para cambiar el destino final del hombre, pero es el hombre que continuamente camina hacia una dirección opuesta de lo que Dios quiere para la humanidad.

No olvidemos que la Biblia dice que Dios “envío a su Hijo al mundo no para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:17). Prácticamente no hay otro medio, no hay otro camino que tenga la solución de lo que afecta al hombre, únicamente Dios es el medio; para ello la persona necesita arrepentirse de su pecado y reconocerle como su salvador personal.

El acto de amor del Hijo de Dios fue un acto enorme, costoso. Nuestro amor a él debe ser mostrado siempre, en todo momento y por encima de lo que estuviésemos enfrentando en la vida. Por qué no hacer un compromiso a homenajear ese acto de amor. ¿Cómo lo podemos hacer? Con nuestra manera de vivir, honrándole y sirviéndole hasta que él venga. Dios hizo su parte, ahora hagamos la nuestra.